«¿Andorra no es un paraíso fiscal?» Es, con toda probabilidad, la pregunta que más escucha quien se plantea instalarse allí o crear una sociedad. Parte de una intuición acertada —la fiscalidad es reducida— pero se apoya en una imagen caducada. En 2026, Andorra no figura en ninguna lista de jurisdicciones no cooperativas: ni de la Unión Europea, ni de la OCDE, ni de España. Aquí está lo que realmente hay que entender.
Un «paraíso fiscal», en sentido estricto, no es Andorra
El término «paraíso fiscal» designa, en su acepción internacional, una jurisdicción que combina fiscalidad casi nula y opacidad: ausencia de intercambio de información, secreto bancario oponible, sociedades pantalla sin sustancia real. Sin embargo, Andorra ha desmantelado metódicamente cada uno de estos pilares a lo largo de más de una década: implantación de un impuesto de sociedades y de un impuesto sobre la renta, levantamiento del secreto bancario, firma de convenios fiscales y adopción del intercambio automático de información.
El resultado: la Unión Europea retiró a Andorra de cualquier lista gris o negra, y la OCDE confirmó su conformidad con los estándares de transparencia. El Principado no es, por tanto, un paraíso fiscal; es un país con baja presión fiscal, claro y regulado.
Una fiscalidad baja, pero transparente y con convenios
Lo que distingue a Andorra no es la ausencia de impuestos, sino su moderación, dentro de un marco perfectamente legal. El Principado intercambia hoy información financiera (norma CRS) con más de cien jurisdicciones y ha tejido una red de más de veinte convenios para evitar la doble imposición, entre los que figuran España, Francia, Portugal, Luxemburgo y, desde finales de 2025, el Reino Unido.
Las cifras clave de la fiscalidad andorrana en 2026
- Impuesto de sociedades (IS): 10 %, uno de los más bajos de Europa
- Impuesto sobre la renta (IRPF): 0 % hasta 24 000 €, 5 % hasta 40 000 €, 10 % a partir de ahí
- IGI (equivalente al IVA): 4,5 %
- Sin impuesto sobre el patrimonio, ni sobre sucesiones ni donaciones
- Más de 20 convenios fiscales e intercambio automático de información (CRS)
Competitiva no es «paraíso fiscal»: un matiz que lo cambia todo
La distinción no es un mero debate semántico. Una jurisdicción opaca expone a riesgos reales: recalificaciones, bloqueos bancarios, desconfianza de socios y clientes. Una jurisdicción competitiva y transparente, en cambio, ofrece lo mejor de ambos mundos: una fiscalidad favorable y pleno reconocimiento internacional. Esa es precisamente la posición de Andorra, y lo que la hace sostenible a largo plazo.
En la práctica: un banco andorrano abre una cuenta sin dificultad a una estructura seria; una sociedad andorrana dotada de sustancia real (dirección, medios, presencia) es reconocida en todo el mundo; y un residente fiscal andorrano lo es de pleno derecho, amparado por el convenio correspondiente.
Lo que esto implica para usted
Aprovechar Andorra en 2026 no consiste en «esconderse»: consiste en instalarse realmente en un país con fiscalidad favorable, cumpliendo sus normas —que son sencillas—. La clave de una estructura sólida se resume en una palabra: la sustancia. Una presencia real convierte una ventaja fiscal en una situación duradera e incuestionable.
Ese es el sentido de nuestro acompañamiento: construir estructuras reales, reconocidas y optimizadas. Para profundizar, explore las ventajas fiscales de Andorra, la creación de sociedad o la estructuración internacional.


