Cambiar de país no se improvisa — especialmente cuando la fiscalidad, la residencia y la vida familiar están en juego. La buena noticia: en Andorra, el proceso está bien delimitado. Esta guía detalla las cuatro grandes etapas, desde la residencia hasta la instalación.
1. Elegir su residencia: activa o pasiva
Todo comienza aquí. La residencia activa está destinada a quienes van a trabajar en Andorra — crear una sociedad, ejercer como autónomo o ser empleado. Exige una presencia de al menos 183 días al año y da acceso a la seguridad social (CASS).
La residencia pasiva está orientada a quienes se instalan sin trabajar en el país (inversores, rentistas, jubilados activos). Requiere una inversión en el país (desde 1 M€, o 800 000 € en inmuebles), un depósito en la AFA y una presencia de solo 90 días al año.
2. La fiscalidad: lo que usted conserva
Es a menudo el punto de partida. El impuesto sobre la renta (IRPF) andorrano tiene un tope del 10 %: 0 % hasta 24 000 €, 5 % hasta 40 000 €, y después 10 %. No existe ni impuesto sobre el patrimonio ni impuesto de sucesiones. Para los administradores y socios, el impuesto de sociedades es del 10 % y los dividendos de origen andorrano están exentos. El detalle: nuestras ventajas fiscales.
Qué hay que prever antes de partir
- El tipo de residencia (activa o pasiva) según su proyecto
- La presencia requerida: 183 días (activa) o 90 días (pasiva)
- La inversión eventual (desde 1 M€, o 800 000 € en inmuebles) para la pasiva
- Un seguro médico que cubra Andorra y un alojamiento en el país
- Un presupuesto de vida de aproximadamente 2 000 a 3 000 € al mes para una pareja
3. Alojarse, atención médica, escolarización
Una expatriación también implica un día a día. El mercado inmobiliario es dinámico y muy demandado: conviene anticiparse (véase nuestra guía para invertir en inmuebles). En cuanto a la salud, el sistema andorrano (CASS) es eficiente y francófono, complementado por un seguro privado. En cuanto a la educación, coexisten tres sistemas — andorrano, francés (gratuito) y español — y los niños crecen trilingües. Todo esto, y el entorno de vida, en nuestra guía vivir en Andorra.
4. El calendario de una expatriación exitosa
En la práctica: primero se valida la elegibilidad y la estrategia, se prepara el expediente (pasaporte, antecedentes penales, justificantes, seguro), se pone en marcha la actividad o la inversión, se presenta la solicitud de inmigración, y finalmente se obtiene la tarjeta de residente y se instala. Cuente de unas semanas a varios meses según su perfil. Un interlocutor único coordina todo el proceso — esa es precisamente la ventaja de contar con un acompañamiento profesional.
Andorra recompensa a quienes se instalan de verdad. Bien preparada, la expatriación se convierte en un cambio de vida sereno, no en un camino de obstáculos.


